Esta novela fue publicada en 1932 por Junichiro Tanizaki gran y reconocido escritor japonés.
Algo que me ha gustado muchísimo de esta novela es que tiene un aire a Kawabata. La descripción de los lugares es realmente hecha con el alma, y en lo personal siento que llevan de la mano al lector a los lugares descritos.
Tiene una prosa sencilla y auténtica, que hace que el lector se conecte con el autor y definitivamente hace verosímil la narración.
Es hermoso como logra transmitir la necesidad de estar solo y el gozo al hacerlo mientras viaja en medio de sus pensamientos.
En este libro todo te habla, el río, la luna y claro, había que existir un cortador de cañas.
Súper recomendada.
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